Soy un pintor que pinta un diario” me dice Pep Trujillo. Me extraña que lo sepa; generalmente, cuando se trabaja hacia fuera de uno mismo – no otra cosa es exponer, no otra cosa es publicar- , para que miren o lean, se suele creer que los que se revelan en la obra son ellos, y que se les pone un espejo delante. Solo los muy auténticos llegan a conocer, como esta persona que esta en esta larga obra ante nosotros, que están transcendiendose a si mismos, explicandose continuamente, relatandose sin parar. Quizás, pienso viendo sus cuadros, trabajando en clave por pudor y un miedo de contarse con demasiados gritos. Sin querer salir demasiado del mundo de la oscuridad, que es una de las facultades mas extraordinarias que pueda tener un pintor…

       

        Eduardo Haro Tecglen


Sense títol, oli i grafit sobre tela, 1990, 150 x 114 centímetres

La confrontació entre l’emoció i l’intel·lecte, l’apassionament i la contenció jugan paper molt important d’equilibri i de coherencia global en tota la obra de Pep Trujillo.

 

        CONXITA OLIVER


Sense títol, oli, pastell i carbó sobre tela, 1989, 60 x 198 centímetres

Trujillo podría ser un nombre ascensorista, de futbolista, o si me apuran, hasta de político. Porque, casi en todas las profesiones, el nombre – en este caso la firma –, es lo de menos. O debería serlo. Lo importante es la obra. “Obra”, esa palabra que en boca de muchos suena como una tonelada de escupitajos y que, en manos de otros, resulta ser lo que es, a saber: “cosa durable hecha por alguien, particularmente artística, benéfica o calificable moralmente”. Los cuadros de Trujillo cumplen todos estos requisitos. Son cosas, son durables, los ha hecho alguien: Trujillo. Además, son benéficos para la inteligencia y los instintos, moralmente calificables y, sobretodo, artísticos…

 

       SERGI PÀMIES


Sense títol, oli i carbó sobre tela, 1990, 200 x 150 centímetres

Sense títol, oli i carbó sobre tela, 1990, 200 x 150 centímetres

Pep Trujillo nos explica la duda, la fisura en el muro que socialmente nos protege, la sorpresa ante la belleza de las sensaciones de siempre, el miedo a la figuración que vuelve y el desconcierto de quienes creyeron en los dioses de la transcendencia fingida.

 

      JOSEP MARIA CADENA


Sense títol, pintura sobre planxa d'alumini, 1990, 75 x 105 centímetres

Pep Trujillo és com una esponja que absorbeix, conscient o inconscientment, tota una tradició pictorica, concretament catalana, que tant té alguna cosa a veure amb un informalisme matèric com signic.

                           

       Anna Guasch